La Reforma SI, antisemitismo NO

Con motivo de la conmemoración de los 500 años de la Reforma protestante en Europa, un grupo de pastores y líderes evangélicos de España nos hemos dado cita el 9 de marzo pasado día del Ayuno Ester en el calendario hebreo, con la intención decidida de hacer algo para subsanar el pecado de odio contra los judíos que es parte del legado de la Reforma protestante de Martín Lutero.

Creemos que el marco del 500 aniversario de la Reforma es un momento histórico kairos propicio que Dios nos permite vivir, para que nos identifiquemos con este pecado e intentemos subsanar su daño. Esto lo hacemos en identificación con el pueblo protestante en Europa y como españoles y evangélicos que amamos al pueblo elegido de Israel y a nuestra amada Sefarad.

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 No es este un acto de refrendación, tampoco de censura a la Reforma protestante, sino un acto de desagravio delante de Dios a favor del pueblo de Israel por un hecho puntual de la Reforma, que fue su espíritu de antisemitismo.

Al comienzo de su ministerio, Martín Lutero fue favorable al pueblo judío de Alemania, porque esperaba que este abrazase su forma de fe. El Reformador no tuvo reparos en estas primeras etapas de reconocer la contribución de la fe hebrea en el cristianismo. Pero, al ver que no lograba convertirlos, la actitud de Lutero sufrió un cambio dramático.

Esto lo llevaría a declarar lo siguiente: Todo el parentesco de sangre de Cristo está quemándose en el infierno. Y, esto les sucede justamente; según la propia sentencia que ellos pronunciaron ante Pilato… La misma existencia de este pueblo judío es una cosa diabólica; un veneno malévolo; no hay esperanza para ellos.

Por mil cuatrocientos años han sido, y siguen siendo, una pestilencia en nuestro medio; son nuestro tormento y desgracia. Sencillamente son demonios, y nada más (1).

En un sermón, poco antes de su muerte, Lutero hizo un llamado a expulsar de forma inmediata a todos los judíos de Alemania (2). Más tarde, sus enseñanzas antisemitas fueron aplicadas de manera literal durante el Tercer Reich.

Citas: (1) Martin Luther, Concerning the Jews and Their Lies (Respecto a los judíos y sus mentiras), reimpreso en Talmage, Disputation and Dialogue, págs. 34-36, citado por Brown, págs. 14-15; a su vez, citado en el libreto La Culpa de la cristiandad hacia el pueblo judío, de la Hermandad Evangélica de María, http://www.canaan.org.py(2)Flannery, pág. 153.

EXPONEMOS EL PECADO DE ANTISEMITISMO DE LUTERO

Primero, sus sinagogas deben ser quemadas… Segundo, sus casas deben ser derribadas y destruidas… Tercero, se les debe quitar sus  libros de oración y Talmudes… Cuarto, a los rabinos se les debe prohibir que enseñen, bajo amenaza de muerte… Quinto, se les debe quitar sus pasaportes y privilegios para viajar… Sexto, no se les debe permitir cobrar intereses… Séptimo, a los judíos y las judías jóvenes se les debe proveer de trillo, hacha, azada, pala, rueca y torno de hilar, para que trabajen con el sudor de su frente… A estos perezosos debemos expulsarlos de nuestro sistema… ¡Fuera con ellos!

… Para resumir, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos en vuestros dominios; si no os gustan mis directrices, buscad algo mejor; para que así vosotros como todos nosotros, quedemos liberados de esta carga endemoniada e insufrible, llamada judíos. (1)

Cualquiera que esté mínimamente familiarizado con Hitler y el Holocausto, pensaría que esta es una cita del dictador. No es así; sino que es una cita de Martín Lutero (1483 – 1546), en su folleto Respecto a los judíos y sus mentiras (publicado en 1542). Sin embargo, Hitler justificó sus horrendos crímenes diciendo que él solo estaba siguiendo las directrices que Lutero había escrito. ¡Cuánta repercusión pueden tener la teología y los escritos de un líder en el curso de la historia!

HACEMOS UN LLAMADO A NUESTROS CONSIERVOS EVANGÉLICOS

Hacemos un llamado a todos nuestros consiervos evangélicos a abrazar el espíritu de este acto de contrición y desagravio.

Pedimos que juntos lo hagamos extensivo al pueblo evangélico y que lo llevemos ante el pueblo judío, para públicamente pedirles perdón. Esto significará sanidad para nuestros corazones, nuestra tierra y nuestros pueblos; según el mandato y promesa de 2 Crónicas 7:14: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Fuente: Leopoldo Lobo

 

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